Paseos al Cerro.
Andar en bicicleta es bastante bueno, aunque no tanto cuando cuesta arriba, pero valía la pena, la
vista, los árboles, la gente, el aire, todo junto era la anestesia perfecta
para el futuro inevitable dolor de
piernas. Ella siempre amó su ciudad, desde el día que llegó algo le dijo que no
querría irse jamás... Aunque era un poco temprano para decir jamás, le faltaban
muchos viajes por hacer, muchas vistas que fotografiar, mucha gente que quien
enamorarse y sobre todo muchas subidas
al cerro solo para disfrutar el viento en la cara al bajar.